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EL LABERINTO MISTERIOSO Un día Diego estaba jugando con sus amigos, cuando iba a tocar el timbre para empezar las clases. Pero Diego se durmió en el patio y se perdió todas las clases. Antonio también se quedó en el colegio hablando con Ángel. Después Antonio y Diego se enteraron de que tenían muchos deberes. Por la noche Iván, Ismael e Ibrahim mojaron la maquina mágica con vino y cerveza. Entonces la maquina mágica se enfado mucho. Al día siguiente Antonio y Diego se pasearon pensando en como podrían hacer los deberes en un santiamén, pero se encontraron con un perro que decía si la comida era buena o era mala. Diego decidió llamarle Chester. El colegio le dijo a Antonio que a la próxima vez que no lleve a Diego al colegio, le mandarían el doble de trabajo. Al día siguiente Antonio llevó a Diego. Pero la maquina mágica, veía que éramos muy amigos, Ángel, Antonio y yo , así que nos llevó a un laberinto peligroso. En ese sitio había duendes, pero era maravilloso. Los duendes les dijeron a Diego, Antonio y Ángel que podían hacer todo lo que querían, ellos se lo pasaron muy bien y luego se fueron a pasear. Entonces vieron a un duende que les dijo que por el suroeste había un tesoro. La verdad es que el duende les había engañado. El duende sabía que ahí había peligro. Diego, Ángel y Antonio se enteraron de que el duende les había engañado cuando vieron que estaban en un laberinto. En el laberinto había tres pistas. Ángel, Antonio y Diego fueron por todas partes. Pero no había manera. Entonces Diego y Antonio intentaron levantar a Ángel para que viese adonde estaban las pistas. Cuando encontramos las pistas, aunque nos costó mucho las leímos. Había que entrenar para con quién nos enfrentemos luchemos bien. Para eso había que encontrar puertas, esas puertas teníamos que ver lo que había dentro. Las dos puertas que encontramos habían extraterrestres y una bruja. Nosotros seguimos las pistas. Primero entramos en la puerta de los extraterrestres y luchamos con ellos. Aunque en las pistas ponía que si les tirábamos hacia el laberinto también ganaríamos. Ellos tenían armas pero yo cogí un bastón y cada vez que oía sonidos de extraterrestres les daba con el bastón y les quitaba las armas por sorpresa. Antonio esperaba a que Diego le quitase las armas para atacar a los extrarrestres con ellas. Y Ángel los cogía ya cansados y los tiraba hacía el laberinto. Luego entramos en la puerta de la bruja. Yo tuve una idea, primero nos escondimos lo mas deprisa que pudimos cuando no nos miraba y después cogimos su caldero, pusimos todo lo que le gustaba a la bruja y lo mezclamos con líquidos. S se lo dimos disfrazados de brujas y al final esperamos a que se durmiese para tirarla al laberinto, pero no se dormía. Yo tuve otra idea porque le dimos comida para que se hiciese gorda, el problema es que así nos costaría más empujarla hacia el laberinto. Cuando la bruja miró hacia la puerta del laberinto, Ángel la empujó por sorpresa. Luego nos dormimos. Era ya las dos de la noche. Cuando nos despertamos estábamos en el despacho de Ángel. Mi papá, Ángel y yo nos fuimos a nuestras casas. Al día siguiente la seño me dijo que tenia que hacer los deberes antes de que llegue la tarde, yo los hice. Y después les conté a mis amigos Jorge, Alejandro y Manolo la historia del laberinto. Después vimos la tele. Al final Ángel se enteró de que alguien había mojado una de sus maquinas, así que puso una cámara grabadora. El día fue estupendo pero por la noche vinieron Iván, Ismael e Ibrahim y mojaron la maquina con todas las bebidas, pero cuando se iban a ir la maquina les pilló y les llevó al mundo del laberinto. Yo me sentí mas contento por lo bien que me lo había pasado con mi padre y con Ángel y por haber podido hacer todos los deberes. fin
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